jueves, 25 de abril de 2019

Obreros fumaban durante la remodelación de Notre Dame, violaron la prohibición

El diario francés Le Canard Enchaîné reveló este miércoles que algunos de los obreros que trabajaban en las obras de renovación de la catedral de Notre Dame fumaban en su puesto de trabajo pese a estar estrictamente prohibido. La información ha sido confirmada por la empresa responsable del andamiaje del templo gótico, que sin embargo rechaza que esta fuera la causa del incendio que arrasó la catedral el pasado 15 de abril. 

“Efectivamente, algunos empleados violaban la prohibición de fumar de vez en cuando, y lo lamentamos”, dijo a la Agencia France Presse Marc Eskenazi, portavoz de la empresa Le Bras Frères, la encargada de montar los andamios en el techo de la catedral para las obras de restauración previstas. Según explicó, aunque “estaba prohibido fumar en los andamios”, los obreros contravinieron las indicaciones, ya que era “un poco complicado bajar, porque tomaba tiempo”.

Los responsables de la investigación del incendio “involuntario”, como ha sido clasificado por la Fiscalía de París, hallaron cerca de los restos de los andamios siete colillas, según la publicación francesa. Sin embargo, Eskenazi descartó que un cigarrillo mal apagado pudiera ser la causa del incendio que arrasó parte del techo de la catedral, generó numerosos daños en el interior de la nave y derrumbó su aguja. “Cualquier persona que haya intentado alguna vez prender el fuego de una chimenea sabe que no pasa gran cosa cuando se lanza una colilla sobre un tronco de roble”, señaló en referencia a las 1,200 vigas de madera centenaria que sostenían la cubierta de la catedral, llamada por este motivo “el bosque”. 

Otros fallos de seguridad

La violación de la prohibición de fumar no es sin embargo el único fallo de seguridad que sufría Notre Dame. Según Le Canard Enchaîné, aunque en la cubierta de madera no debía haber ningún dispositivo eléctrico que pudiera provocar una chispa, “cables eléctricos corrían por todo el envigado”, colocados “por demanda expresa de los clérigos” a pesar de estar en clara “infracción de todas las normas de seguridad dictadas por los arquitectos jefe de los monumentos históricos”. Los cables electrificaban las campanas que había tanto en la cubierta como bajo la destruida aguja. La medida debía ser temporal mientras se reparaban los campanarios principales en las torres, pero nunca fue revertida y, de hecho, esas campanas tañeron “12 minutos antes de que sonara la primera alarma de incendio”.

Además, en la tarde del fatídico incendio, una “serie de errores humanos” provocaron que este fuera detectado tardíamente y que los bomberos llegaran 35 minutos después de que sonara la primera alarma y no 20, como señala la versión oficial. Con información de El País.


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