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sábado, 7 de marzo de 2020

Investigarán envejecimiento del tejido humano, NASA envía misión a Estación Espacial Internacional

Investigadores de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos confían en aprender más sobre el envejecimiento humano y la propensión de los astronautas a padecer arritmias cuando están un tiempo prolongado en el espacio gracias a un tejido miocárdico que será enviado a la Estación Espacial Internacional.

La noche de este viernes 06 de marzo inició una nueva misión de reabastecimiento a la Estación Espacial Internacional (EEI) con ayuda de la capsula de carga Dragon de Space X, que fue lanzada desde un cohete de la compañía desde Cabo Cañaveral (Florida).

Según la NASA, Dragon lleva como parte de su carga materiales y equipos para las más de 250 investigaciones científicas que tendrán lugar durante las expediciones número 62 y 63, incluyendo una plataforma con fines comerciales llamada Bartolomeo que se colocará en el exterior del laboratorio europeo Columbus, en la EEI.

Envejecimiento y arritmias

Una de las investigaciones que van a realizarse con material enviado a la EEI la harán científicos de la Johns Hopkins que medirán en directo la actividad de varias muestras de tejido miocárdico contenidas en un chip del tamaño de un teléfono celular pequeño, valiéndose de un sensor de movimiento magnético.

En un comunicado, Deok-Ho Kim, investigador principal del estudio y profesor titular de ingeniería biomédica en la Universidad Johns Hopkins (Baltimore), dijo que la ciencia sabe que “la ausencia de gravedad propicia el envejecimiento en el ser humano”.

Con este estudio se pretende “entender” este proceso de envejecimiento y “contrarrestarlo”, así como desentrañar “el motivo por el que los astronautas presentan una actividad cardíaca disminuida y son más propensos a padecer arritmias graves”.

Con los resultados de esta investigación, se espera proteger la salud cardiovascular de los astronautas que emprenden largas misiones en el espacio, así como obtener información sobre cómo tratar las cardiopatías.

El equipo comandado por Deok-Ho Kim generó cardiomiocitos o células del miocardio al introducir citoblastos humanos pluripotentes inducidos en un dispositivo fabricado con técnicas de bioingeniería y a escalas micrométricas, el cual comporta un sistema biomimético que conserva la unidad funcional del corazón vivo, señala el comunicado.

Si bien otros investigadores habían estudiado cultivos de células miocárdicas procedentes de citoblastos inducidos en el entorno espacial, estos se basaban en micromatrices con superficies bidimensionales o planas, que no representaban la microarquitectura tridimensional del órgano cardíaco adulto y, por tanto, no reflejaban la complejidad funcional y estructural que este tiene en el organismo humano.

El éxito del sistema biomimético radica en que “las células residen en una estructura tridimensional, lo que permite replicar de manera más exacta la comunicación intercelular y las respuestas biológicas”.

La estructura tridimensional que facilita la interacción de los distintos tipos celulares se consiguió gracias a un novedoso material biodegradable que acelera el crecimiento de las células del miocardio.

La información que se derive de esta investigación podría ser útil para entender la fisiología del organismo adulto y, junto con el sistema biomimético, facilitar la elaboración de medicamentos y demás mecanismos terapéuticos, subrayó la universidad.

Las muestras vuelven a la Tierra

Al cabo de un mes, las muestras volverán a la Tierra a fin de analizar las diferencias en la expresión génica y en la contracción cardíaca producidas por la micro gravedad. Luego, algunas se cultivarán en un medio artificial durante una semana en el entorno terrestre, para que los investigadores estudien la recuperación del tejido. El equipo conservará muestras idénticas en la Universidad de Washington que sirvan de cotejo.

“Nuestra meta es obtener información contundente que nos permita entender el corazón, en su fisiología, arquitectura y microambiente, de manera que mejoremos la salud cardiovascular tanto de los astronautas como de los terrícolas”, señaló el jefe de los investigadores.

viernes, 24 de enero de 2020

Investigación revela que el estrés también provoca la aparición de canas

Un nuevo estudio realizado por investigadores estadounidenses y brasileños confirma que no solo la vejez es la culpable de un pelo canoso sino también el estrés. La investigación publicada en la revista Nature explica por qué esta condición mental afecta el color del cabello y revela una potencial solución para frenar la temida aparición de las canas.

Científicos de las universidades de Sao Paulo y Harvard estaban experimentando con ratones cuando notaron que, tras un intenso estrés, las células madre que controlan el color de la piel y el cabello, se habían dañado. En cuestión de semanas, los ratones de pelaje oscuro se volvieron completamente blancos.

La explicación detrás de esto, es más o menos así: el dolor en los ratones provocó la liberación de adrenalina y cortisol, haciendo que sus corazones latieran más rápido y la presión arterial aumentara, afectando el sistema nervioso y causando un estrés agudo.


Este proceso aceleró el agotamiento de las células madre que producían melanina en los folículos capilares. Y, así, el pelo se les puso blanco. "Ahora sabemos con certeza que el estrés es responsable de este cambio específico en la piel y cabello, y cómo funciona", explicó a la BBC el profesor Ya-Cieh Hsu, autor de la investigación de la Universidad de Harvard.

El académico aseguró que el impacto perjudicial del estrés fue "más allá de lo que imaginaba". "Esperaba que el estrés fuera malo para el cuerpo", dijo. "Pero después de unos pocos días, se perdieron todas las células madre regeneradoras de pigmento", agregó. El académico afirmó que, una vez que se pierden estas células madre, ya no se puede volver atrás. "El daño es permanente", dijo.

¿Se puede retrasar la aparición de canas?

El hallazgo fue sorpresivo para los investigadores pues no tenían claro cómo el estrés podía afectar realmente los pelos de nuestras cabezas. Tras la investigación, aseguran que vale la pena explorar más sobre esta materia para desarrollar un medicamento que evite la pérdida de color del cabello debido al envejecimiento.

Las canas en hombres y mujeres pueden aparecer en cualquier momento a partir de los 30 años. El envejecimiento y los genes han sido los dos factores que, hasta ahora, se conocían que afectaban su posible aceleramiento. En otro experimento, los investigadores descubrieron que podían bloquear los cambios dándoles a los ratones un antihipertensivo, que reduce la presión arterial alta.

Y al comparar los genes de los ratones que sintieron dolor con los de otros ratones, identificaron la proteína involucrada en causar daño a las células madre por el estrés. Cuando se suprimió esta proteína -llamada Quinasa Dependiente de Ciclina (CDK, por sus siglas en inglés)-, el tratamiento evitó un cambio en el color de su pelaje.

Esto deja la puerta abierta para que los científicos ayuden a retrasar la aparición de canas atacando a la proteína CDK con un medicamento. "Nuestro descubrimiento, realizado en ratones, es solo el comienzo de un largo viaje para encontrar una intervención para las personas", afirmó Ya-Cieh Hsu. "También nos da una idea de cómo el estrés podría afectar muchas otras partes del cuerpo", concluyó.

martes, 10 de diciembre de 2019

Empezamos a envejecer a los 34 años así lo revela un nuevo estudio denominado reloj proteómico

Sabemos que el envejecimiento es un proceso y que no es algo que sucede de un momento a otro, sino que comienza en un determinado momento y progresa en forma gradual a medida que pasa el tiempo. Pero esa progresión puede variar de persona a persona, ya que cada una tiene vidas diferentes y factores de influencia distintos.

Hasta cierto punto se pueden controlar algunas de las variables que impactan en el envejecimiento del organismo  como la alimentación, el ejercicio, evitar hábitos poco saludables entre otros. Hay otras que, por el contrario, están en los genes o en la historia familiar, sobre las cuales el individuo no tiene ningún tipo de control.

Sobre el tema, una investigación publicada recientemente, revela que los primeros signos de que se está envejeciendo pueden detectarse a los 34 años. El estudio fue realizado por científicos de la Universidad de Stanford, en California, y se basó en una muestra de más de 4,300 voluntarios de entre 18 y 95 años.

Los investigadores analizaron el plasma sanguíneo de dichas personas. Así, pudieron saber que los niveles de algunas proteínas presentes en el fluido experimentan cambios relacionados con la edad, que son claramente perceptibles en tres momentos de la vida: los 34, los 60 y los 78 años.

Cuando se piensa en una persona de 60 o de 78 años, el envejecimiento no parece una realidad sorprendente; de algún modo, es lo que se espera a esas edades. Tal como explican los científicos en su trabajo, en torno a los 60 comienzan a manifestarse algunas enfermedades relacionadas con la edad, y se nota el deterioro físico y, en algunos casos, cognitivo. Al mismo tiempo, disminuye la masa ósea y los tejidos comienzan a atrofiarse. Por otro lado, a los 78, ese deterioro se acentúa e incluso pueden aparecer otras patologías que afecten la salud mental y física de la persona.

Lo que los especialistas indican en su investigación es que los 34 años son el momento justo para empezar a prevenir las consecuencias que van a azotar al cuerpo a partir de los 60 y a los 78, con mayor intensidad.

El autor principal del estudio, Benoit Olivier Lehallier, y sus colegas han desarrollado lo que han bautizado como un "reloj proteómico", pensado para calcular la edad biológica de una persona basándose en los niveles de 373 proteínas. Según sus resultados, las mediciones que hicieron de esta manera guardan una fuerte correlación con la edad biológica de las personas, que es la que se calcula en función del envejecimiento del organismo y que no siempre coincide con la cronológica, que es la que marca el ADN.

Los voluntarios a los que los investigadores atribuyeron una menor edad biológica puntuaron mejor en pruebas para evaluar las capacidades físicas y mentales, lo que sugiere que este reloj proteómico podría servir para predecir la salud en la edad avanzada. Los investigadores concluyen que la identificación de proteínas que promueven o antagonizan el envejecimiento en diferentes etapas de la vida podría conducir a terapias más específicas y a otras de tipo preventivo.

sábado, 17 de agosto de 2019

El envejecimiento empieza a los 25 años, este estudio explica por qué

El envejecimiento comienza a partir de los 25 años y este aún sigue siendo un misterio, señaló la científica Pura Muñoz-Cánoves, quien subrayó que la investigación es esencial para lograr fármacos que en ningún caso servirán para vivir eternamente, sino para envejecer mejor.

Originaria de Valencia, España y reconocida con el premio Fundación Lilly y Rey Jaime I, ha logrado cambiar la idea prevalente de que el envejecimiento solo ocurre de manera gradual: en la edad geriátrica se produce un declive agudo en la capacidad regenerativa y funcional de los tejidos y músculos.

El estudio elaborado por la científica Pura Muños-Cánoves para la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y el Centro Nacional de Investigadores Cardiovasculares de Madrid ha determinado que es a partir de los 25 años cuando comienza el envejecimiento, aunque este no ha dejado de ser un misterio para la ciencia.

En entrevista con la agencia EFE, Pura Muñoz-Cánoves, ganadora del premio Fundación Lilly y Rey Jaime I, asegura que la investigación representa una forma distinta de concebir la vejez, que solía pensarse como algo que ocurre solo de forma gradual. 

La científica define el envejecimiento como la decadencia funcional de los tejidos y órganos de nuestro cuerpo, es decir, que cada vez funcionan de forma menos efectiva, por lo que el riesgo a sufrir enfermedades como diabetes, cáncer o problemas derivados del corazón aumenta.

Como bien dice Pura Muñoz-Cánoves, es a partir de los 25 años cuando comienzan a manifestarse los primeros atisbos de la vejez, los cuales son una pérdida gradual de la masa muscular.

Esto sucede porque nuestras células comienzan a dejar de funcionar de la manera en que lo hacían años atrás, en "plena edad reproductora". Cuando esta edad (25-30 años) pasa, el declive se acentúa, como si el cuerpo dejara de interesarse en mantenerse en forma para perpetuar la especie, señala la especialista.

Estos "fallos" en la funcionalidad de las células se acumulan a medida que pasa el tiempo. Cuando se es joven, los residuos de las células y nuestro organismo son desechados fácilmente (autofagia) y reemplazados por unos nuevos, pero esta tarea se dificulta después, dando lugar a una "toxicidad" que deja proteínas no funcionales a su suerte, algo que a su vez termina por causar mayor estrés intracelular.

Este proceso es gradual e irreversible. Y alrededor de los 80 años, se acelera aún más. Sin embargo, la especialista que no se da en todos de igual manera, sino que está determinado en gran medida por nuestros genes, así como a nuestros hábitos, alimentación, ejercicio e incluso educación. Estos factores son determinantes para que lleguemos a envejecer de forma más acentuada o no.

Pero a pesar de todo lo que arroja este estudio, la científica Pura Muñoz-Cánoves se mantiene firme en asegurar que las razones por las cuales se da el envejecimiento continúan siendo un misterio.

Ante la pregunta de por qué las mujeres suelen vivir más que los hombres, ella responde que las causas también se desconocen, aunque puede pensarse que tiene que ver con que las mujeres de décadas anteriores tenían costumbres un poco más saludables que los hombres, algo que ahora comienza a cambiar.

Factores como el tabaquismo y la mala alimentación se han equiparado entre ambos géneros, por lo que será preciso esperar a nuevos estudios para saber a ciencia cierta cuáles son estos cambios.