Mostrando entradas con la etiqueta tortillas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tortillas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de junio de 2019

Tortillas de cebada para combatir la obesidad, diabetes y te dará felicidad

Científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) crearon tortillas de cebada con las que ofrecerán una alternativa viable que contribuirá a mejorar la nutrición de la población, además de ayudar al control de los niveles de glucosa y colesterol en la sangre, así como reducir los índices de obesidad.

Los especialistas de la Escuela Superior de Medicina (ESM) decidieron desarrollar esta alternativa nutricional, porque además de estar comprometidos con la detección oportuna de enfermedades, también dedican sus esfuerzos a la búsqueda de soluciones reales con alimentos funcionales que combaten los factores de riesgo causantes de la diabetes, enfermedad crónico-degenerativa, cuyos índices ascienden cada día.

A nivel mundial México ocupa el primer lugar de obesidad infantil y segundo sitio en adultos, motivo por el cual los catedráticos e investigadores de la carrera de nutrición desarrollaron esta innovadora tortilla convencidos de que la cebada es un cereal desaprovechado en la industria, pues sólo se usa como alimento para el ganado y en la elaboración de productos de fermentación alcohólica (cerveza). También con la malta que se extrae del grano, se fabrica el whisky, jarabes y sustitutos de café.

Los investigadores Gustavo Acosta Altamirano, Gabriela Cortés Moreno, Eleazar Lara Padilla y Ana María González Farías, coincidieron en que “la tortilla de cebada posee un índice glucémico mucho menor que la de maíz, lo cual permite disminuir la absorción de glucosa, en virtud de que las enzimas de las microvellosidades de los intestinos humanos no pueden hidrolizar los componentes beta glucósidos de los polisacáridos presentes en la cebada”.

Dicho cereal aporta múltiples beneficios al organismo, ya que posee vitaminas del grupo B (ácido fólico y colina), vitamina K y es buena fuente de potasio, magnesio y fósforo. Su mayor virtud es la riqueza en oligoelementos: hierro, azufre, cobre, zinc, manganeso, cromo, selenio, yodo y molibdeno. Además, a diferencia del maíz y el trigo, la cebada contiene lisina (aminoácido esencial para la síntesis de masa muscular y el fortalecimiento del sistema inmunológico).

De esta manera, la Maltitortilla Glucofixed es un alimento ideal para personas con padecimientos crónico-degenerativos como diabetes, sobrepeso, obesidad y problemas gastrointestinales, así como para individuos con estados carenciales de nutrientes, población geriátrica con deficiente motilidad intestinal. Por sus nutrientes además favorece el crecimiento sano de los niños.

Los creadores del innovador alimento comentaron que las tortillas de cebada también brindan felicidad a los consumidores, debido a que este cereal contiene un compuesto denominado hordenina, que actúa como antiséptico natural a nivel intestinal y estimula los receptores dopaminérgicos, los cuales entre otras funciones, juegan un papel muy importante en el estado de ánimo y motivación de las personas.

“Es una innovación en la que somos pioneros, definitivamente impactará en la nutrición de los mexicanos y contribuirá a reducir los índices de obesidad, por lo que no sólo nos avocaremos a la producción de tortilla, sino que con la fórmula obtenida también elaboraremos otros alimentos de consumo popular, como tamales y productos de panificación”, sostuvo Acosta Altamirano, quien también coordina la Maestría en Investigación de la ESM, con sede en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Ixtapaluca, lugar en el que se realiza la investigación

miércoles, 24 de octubre de 2018

Monsanto deberá pagar 39 mdd a jardinero con cáncer que usaba glifosato

Un juez de San Francisco, en los Estados Unidos redujo la indemnización de 250 millones de dólares que Monsanto debía pagar a un paciente con cáncer a 39 millones. Dewayne Johnson, ex jardinero de una escuela fue el primero de los miles de demandantes en llevar a Monsanto a juicio, alegando que su popular herbicida Roundup le causó linfoma no Hodgkin, un tipo de cáncer que surge en los linfocitos, los glóbulos blancos de la sangre. Los jurados se pusieron del lado de Johnson y le otorgaron 250 millones de dólares de indemnización por daños punitivos -para castigar a Monsanto- y alrededor de 39 millones por daños compensatorios por la pérdida de ingresos, dolor y sufrimiento de Johnson.

El veredicto del jurado llegó en agosto. Pero el 10 de octubre, la corriente pareció cambiar a favor de Monsanto. Fue entonces cuando la jueza de la Corte Superior Suzanne Bolanos emitió un fallo tentativo que concedía la solicitud de Monsanto para sentencia más reducida a pesar del veredicto. Bolanos dijo que el demandante "no presentó evidencia clara y convincente de malicia u opresión para respaldar una indemnización por daños punitivos". En otras palabras, toda la indemnización punitiva de 250 millones de dólares de Johnson estaba en peligro. Cuando emitió su decisión final el lunes, Bolanos revirtió su decisión provisional y negó la solicitud de Monsanto de revisión.

Pero no fue una victoria completa para Johnson. En lugar de 289 millones en indemnizaciones por daños combinados, Johnson recibirá aproximadamente 78 millones de dólares Johnson fue el primer paciente de cáncer que llevó a Monsanto a los tribunales porque, en California, a los demandantes moribundos se les pueden otorgar juicios rápidos. Recortar la indemnización de Johnson podría ser un revés para otros demandantes similares. Pero el veredicto triunfante de Johnson también podría ayudar a otros demandantes.

Bayer, la compañía que recientemente adquirió Monsanto, dijo que cientos de estudios han demostrado que el glifosato, -según ellos- el ingrediente clave de Roundup, es seguro cuando se usa según las indicaciones. "Los herbicidas a base de glifosato se han usado de manera segura y exitosa durante más de cuatro décadas", dijo Bayer. Esto en medio de acusaciones de investigaciones que revelan que sus productos herbicidas podrían ser cancerígenos, incluso en harinas de maíz, base de las tortillas que llegan a la mesa de millones de mexicanos.

sábado, 13 de octubre de 2018

¿Tortillas envenadas? El glifosato usado en herbicidas podría estar en tu mesa

Por Jordi Leyva

Día a día nos exponemos a diversos químicos y contaminantes, de los que no estamos al tanto. Un ejemplo es el glifosato, un producto de uso común en la agricultura, un herbicida producido por la empresa Monsanto. Hoy por hoy existe una polémica con respecto a los efectos de este compuesto. Monsanto ha invertido millones en publicidad, para respaldar “científicamente” a sus productos, afirmando que no afecta a humanos. Sin embargo, existen evidencias que demuestran efectos en la salud, las tasas de cáncer han aumentado, las mutaciones son cada día más comunes y los productos GMO’s (Gentically Modified Organism) resaltan cada vez más.

Introducido al Mercado comercial en 1974 bajo el nombre de “Roundup” por la empresa Monsanto, el compuesto N-Fosfometil glicina (glifosato) ha sido controversial desde sus orígenes. La razón principal de dicha polémica, son los estudios con conclusiones opuestas y falta de seriedad por parte de los científicos. El mecanismo de acción del glifosato consiste en inhibir la enzima 5-enolpiruvilshikimate 3-fosfato sintasa, necesaria para sintetizar aminoácidos aromáticos por medio de la “Shikimate Pathway”, una ruta realizada por bacterias y plantas. 

¿El glifosato es inofensivo para humanos? 

No existe una respuesta determinante para afirmar que no lo sea, así como no hay razones suficientes para clasificarlo como un producto no tóxico. La realidad es que hay estudios que demuestran que aplicando glifosato y Roundup en diluciones muy por debajo de las utilizadas en la agricultura, las células embrionarias y placentarias resultan afectadas, produciendo daño mitocondrial y dos tipos diferentes de muerte celular, necrosis y muerte celular programada, dentro de las 24 horas. 

En Paraguay, 52 mujeres estuvieron expuestas a herbicidas a base de glifosato y durante el embarazo sus hijos nacieron con malformaciones congénitas como, microcefalia, anencefalia y malformaciones craneales. En 2009, investigadores argentinos mostraron que, en bajas concentraciones (inferiores al 0,02%) de una formulación comercial del glifosato provocaron trastornos en el desarrollo del esqueleto craneofacial de embriones de renacuajos.

Lo que si está comprobado es que el glifosato puede modificar al ácido retinoico, el cual es indispensable para que el vertebrado se forme correctamente ya que la alteración del mecanismo genético del ácido retinoico provoca falta de cierre del cráneo, hidrocefalia, mielomeningocele y malformaciones. Estudios científicos recientes revelaron que el glifosato produce efectos citotóxicos y alteran la constitución del ADN, este fue el punto de partida de las investigadoras Silvana Rosso y Romina Coullery (2014), quienes realizaron estudios in vivo en modelos animales que se exponen al herbicida y experimentos in vitro directamente con neuronas del sistema nervioso de embriones de ratas y los trataron con distintas dosis. Estas células mostraron un desarrollo lento, no había muerte celular, pero si un retraso en su desarrollo, provocando una mala función sináptica, como el retraso de formación del axón, siendo muy corto y poco ramificado.

El glifosato es un compuesto involucrado en una guerra de intereses. Por parte de la empresa multimillonaria Monsanto ha asegurado que es un producto sano, completamente seguro para humanos y por otro lado su detractores -todavía- no han conseguido pruebas suficientes para demostrar lo contrario. En Mexico, se requiere un carnet especial de agricultura para comprar Glifosato, el cual no es muy difícil de conseguir. En México, el 90% de las tortillas tiene rastro de glifosato y sabemos que existe evidencia científica de la toxicidad el glifosato.

Greenpeace  afirma que es cancerígeno

Greenpeace señala sobre el tema que millones de hectáreas de tierras de cultivo, parques y hasta aceras son rociadas con glifosato cada año en todo el mundo. Cuando se usa en agricultura, este compuesto penetra en el suelo, se filtra en el agua y sus residuos permanecen en los cultivos: está en lo que comemos, en el agua que bebemos y en nuestros cuerpos.

Desde hace décadas se viene denunciando los potenciales efectos dañinos del glifosato para la salud humana, pero nunca se han llegado a tomar medidas. En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha clasificado el glifosato como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”, basándose en una fuerte evidencia de que es cancerígeno para los animales. También se sospecha que actúa como un disruptor endocrino y que es tóxico para la reproducción. Entre los principales grupos de riesgo y más vulnerables se encuentran las personas que se dedican a la agricultura, sus familias, fetos, bebés y la infancia. Para aquellas personas que no nos encontramos en estos grupos, la alimentación es la principal vía de exposición a los plaguicidas y por lo tanto al glifosato.