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miércoles, 22 de enero de 2020

Monitorean a profesor del IPN que viajó a China por posible caso de coronavirus

La secretaría de Salud de Tamaulipas informó que un hombre de 57 años de origen asiático, profesor del área de biología molecular del Instituto Politécnico Nacional (IPN), es el posible portador del coronavirus en México.

Gloria Molina, secretaria de Salud de esta entidad, explicó que el hombre viajó el pasado 25 de diciembre a la ciudad china de Wuhan, en donde se originó el brote, y llegó a la Ciudad de México el 10 de enero para posteriormente dirigirse a Tamaulipas.


“Regresa a México el día 10 de enero, está en la Ciudad de México, en el Instituto un día, y luego vuela a Reynosa donde está el centro de biología molecular del Instituto donde él trabaja. El día de antier empieza con la sintomatología”, explicó Molina en entrevista con Radio Fórmula.

La funcionaria informó que el hombre se aisló en su casa a sabiendas del hecho, en donde está bajo observación. El paciente se encuentra asintomático, solamente presenta tos seca y rinorrea; actualmente sin fiebre y en constante comunicación con estos Servicios de Salud, informó la dependencia en un comunicado.

La prueba practicada al hombre –un exudado faringeo– fue enviada a la Ciudad de México a espera de que se descarte o confirme el caso, lo cual podría ocurrir en un plazo de hasta 72 horas. “Es una nueva cepa y debe tenerse toda la certeza”, refirió Molina.



viernes, 17 de enero de 2020

Descubren la forma en que se expande el cáncer y abre nueva vía para combatir metástasis

Científicos del Instituto Sloan Kettering de Nueva York, liderado por el oncólogo español Joan Massagué, descubrieron que la capacidad de los cánceres para hacer metástasis depende de su capacidad para cooptar las vías naturales de reparación de heridas, lo que abre una vía para su posible tratamiento.

El adelanto científico, publicado en la revista Nature Cancer y que fue comunicado también por el propio Sloan Kettering Cancer Center, proporcionan un marco novedoso para pensar sobre la metástasis y cómo tratarla. La metástasis, que es la propagación del cáncer a otras regiones del cuerpo, es responsable del 90 por ciento de las muertes por cáncer.

Sin embargo, no se sabe mucho sobre lo que hace que las células cancerosas sean capaces de reproducirse. Este estudio de investigadores del Sloan Kettering Institute concluye que las células iniciadoras de metástasis emplean un truco para propagarse: cooptan las capacidades naturales de curación de heridas del cuerpo.


“Ahora entendemos la metástasis como la regeneración del tejido equivocado -el tumor- en el lugar equivocado, los órganos vitales distantes”, dice Joan Massagué , director del Instituto Sloan Kettering y el director de la investigación sobre un asunto en el que lleva 30 años investigando.

Anteriormente había indicios de que los cánceres podrían utilizar vías de curación de heridas para apoyar su crecimiento. En la década de 1980, el investigador Harold Dvorak denominó a los tumores “heridas que no sanan”. Pero los nuevos hallazgos presentan la primera imagen detallada de cómo funciona este proceso en el nivel de células y moléculas.

Aunque la metástasis es mortal, no es algo que las células cancerosas puedan hacer fácilmente. Para propagarse, las células cancerosas deben separarse con éxito de sus vecinas, atravesar las capas de tejido que las separan de la circulación, nadar o arrastrarse a una nueva ubicación en el cuerpo a través de la sangre o el líquido linfático, salir de estos vasos, luego echar raíces y comenzar a crecer en el nueva ubicación.

En cada paso de este proceso, la mayoría de las células cancerosas sueltas mueren. Menos del 1 por ciento de todas las células cancerosas que se desprenden de un tumor finalmente formarán metástasis medibles.

“Una vez que las células cancerosas aprenden a sobrevivir al estrés en un ambiente extraño, es muy difícil deshacerse de ellas”, dice Karuna Ganesh , médico-científica del Programa de Farmacología Molecular de SKI y una de las autoras del artículo. “Son una entidad completamente diferente del tumor en el que comenzaron”.

Ganesh y sus colegas querían entender qué permite a algunas células sobrevivir a este viaje estresante. Se centraron en una molécula llamada L1CAM, que estudios previos del laboratorio de Massagué habían demostrado que es necesaria para que numerosos tipos de células cancerosas hagan metástasis con éxito en los órganos.

Los tejidos sanos normales no suelen producir L1CAM, pero los cánceres avanzados sí lo hacen. Lo que desencadena exactamente la L1CAM ha sido hasta ahora un misterio.


Al observar los tejidos tumorales humanos con un microscopio, fue claro para los investigadores que dividir las células con L1CAM era más común en áreas donde se rompía una capa epitelial, es decir, herida. Esto llevó a los científicos a preguntarse si se requiere L1CAM para la reparación normal de heridas, como ocurre en el intestino después de la colitis. Usando un modelo de colitis en ratones, descubrieron que, de hecho, este era el caso.

En definitiva, el avance concreta que las metástasis no se derivan de mutaciones genéticas sino por una reprogramación de las células que les permite regenerar creando metástasis.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Por diseñar proteínas revolucionarias, tres científicos ganan Nobel de Química

El Premio Nobel de Química fue otorgado a la científica estadounidense Frances Arnold por su trabajo sobre la evolución de enzimas junto con el británico Gregory Winter y el estadounidense George Smith por sus investigaciones en el campo de proteínas y anticuerpos. Los científicos premiados este año con el Nobel de Química recibieron inspiración del poder de la evolución y usaron los mismo principios -el cambio genético y la selección - para desarrollar proteínas que resuelven problemas químicos de la humanidad.

"Estamos en los inicios de la revolución de la evolución dirigida, que en formas tan diversas está trayendo y traerá grandes beneficios a los seres humanos”. "El poder de la evolución se revela a través de la diversidad de la vida", señaló la Academia de Ciencias Sueca en un comunicado. Los galardonados con el Nobel de Química en 2018 han logrado controlar la evolución y usarla con fines que aportan grandes beneficios a la humanidad. Las enzimas producidas a través de los métodos de evolución dirigida desarrollados por los galardonados son utilizadas actualmente en la elaboración de combustibles a medicinas.

Frances Arnold nació en Pittsburgh, Estados Unidos, en 1956, y obtuvo su doctorado en la Universidad de California, Berkeley. Actualmente es profesora de Ingeniería Química y Bioingeniería del Instituto Tecnológico de California, Caltech. En 1993, Arnold condujo la primera evolución dirigida de enzimas, proteínas que catalizan reacciones químicas. Desde entonces, la científica ha refinado métodos que son usados ahora de forma estándar para el desarrollo de catalizadores. Las enzimas obtenidas con el método de Arnold son utilizadas para elaborar sustancias químicas en formas más amigables con el medio ambiente, incluyendo fármacos y combustibles renovables para un transporte menos contaminante. "La naturaleza es el ingeniero más brillante”.

Los otros dos galardonados:

George Smith nació en 1941 en Noralk, Estados Unidos, y obtuvo su doctorado en la Universidad de Harvard. Actualmente es profesor de la Universidad de Missouri. Gregory Winter nació en 1951 en Leicester, Inglaterra, y recibió su doctorado en la Universidad de Cambridge. Actualmente es investigador emérito del Laboratorio de Biología Molecular MRC en Cambridge, Reino Unido. En 1985, Smith desarrolló un método conocido como phage display, en el que un bacteriógafo, un virus que infecta una bacteria, puede ser usado para dirigir la evolución de nuevas proteínas. Winter usó ese método para dirigir la evolución de anticuerpos, con el fin de producir nuevos fármacos. El primer medicamento desarrollado con esa técnica y aprobado para uso humano en 2002, adalimumab, se utiliza para tratar la artritis reumatoide, la psoriasis y las enfermedades inflamatorias del colon. Desde entonces, el método ha sido usado para producir anticuerpos que pueden neutralizar toxinas, combatir enfermedades autoinmunes y curar en algunos el cáncer.