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sábado, 15 de noviembre de 2014

El gabinete de seguridad no ayuda al Presidente

15 DE NOVIEMBRE DE 2014
La Agenda Setting
Por Jorge Leyva

El gabinete de seguridad no ayuda al Presidente

Sin duda que los lamentables acontecimientos ocurridos el pasado 26 y 27 de septiembre pusieron en evidencia la grave crisis que enfrenta el estado de Guerrero no sólo por la expansión del crimen organizado, sino por el número delitos de alto impacto que se cometen a diario y la falta de respuestas eficaces de las autoridades municipales, estatales y federales para combatir la violencia e inseguridad, lo cual ha conllevado que los derechos humanos de los guerrerenses se vulneren día con día. Pero el tema va más allá de Guerrero. Los recientes hechos de violencia en varias partes de México parecen más que una manifestación válida y justa, una serie de acciones sistemáticas, organizadas para intentar desestabilizar al Gobierno Federal.

Es cierto que estado de Guerrero vive un deterioro en materia de seguridad pública que se hizo evidente con la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl “Isidro Burgos” Ayotzinapa y el asesinato de seis personas. Estos hechos no son coyunturales, sino que tiene como antecedente una larga cadena de violación a los derechos humanos en el estado de Guerrero. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, publicados en el documento Mirada Legislativa del Senado de la República; en lo que va de 2014 Guerrero se ubica como la segunda entidad con el mayor número de homicidios dolosos y la sexta en secuestros y la doceava en extorsiones.

El tema de la violencia en el estado de Guerrero, se advierte que deriva de la presencia de los grupos del crimen organizado quienes operan en el estado, sus efectos en el incremento de los homicidios, su infiltración en los cuerpos de seguridad, la reactivación de los grupos insurgentes y el desplazamiento de la población de sus comunidades de origen que han sido parte primordial del caldo de cultivo que detonó al final lo que se sabe pero que, oficialmente no ha sido concluido: la muerte de los 43 estudiantes normalistas.

Y si bien el tema es delicado y nos indigna a todos, la muerte de un policía antimotín en Acapulco, la quema de instalaciones partidistas como las del PRI en Chilpancingo, de oficinas públicas como la alcaldía de Iguala y más recientemente la de la denominada puerta mariana en Palacio Nacional son muestras de la desestabilización de grupos ajenos a los familiares de los normalistas desaparecidos quienes también se han sumado al rechazo público de esas actividades que van desde la toma de casetas en las carreteras del país a manifestaciones radicales de gente embozada, que ataca lo mismo camiones repartidores, negocios establecidos o centros comerciales. 

Ya no se trata de pedir justicia por lo ocurrido, se trata visiblemente de intentar desestabilizar el país, la gobernabilidad, las instituciones, trastocar el orden público. Los grupos radicales de extrema izquierda o grupos subersivos que se frotaban las manos con un tema como el de Ayotzinapa, que ha causado gran indignación en la ciudadania y con justa razón ha sacudido al país, se ha convertido en una gran bandera para quienes soñaban con levantamientos armados. Ayotzinapa ha sido el pretexto perfecto para quienes ocultos en el anonimato -por mucho tiempo-, ahora salen embozados a realizar acciones radicales que nada tienen que ver con la justa exigencia de justicia para los padres y familiares de los estudiantes normalistas de Iguala. Incluso grupos de poder que ven en la coyuntura un momento para montarse en el tema y provocar incertidumbre. ¿Y los encargados de la seguridad donde están? En ese marco el gabinete de Seguridad debería estar haciendo mucho más para cumplirle al presidente Enrique Peña Nieto.

¿Cómo es posible que personas con sus rostros cubiertos y armados con machetes, bombas molotov, palos y picos intenten tomar una instalación estratégica como el aeropuerto internacional de Acapulco y nadie haga algo? Bajo la bandera de Ayotzinapa han salido grupos organizados para delinquir, con una actitud indolente y sumisa tanto de autoridades locales como federales. La lenta o escasa actuación de los cuerpos de seguridad en el País ante este tipo de situaciones violentas que nada tiene que ver con los normalistas desparecidos genera la especie de tibieza en el Gobierno Federal. No se trata de reprimir los reclamos sociales, esos son válidos. Pero cuando se trata de saqueos, robos, quemas, anarquía, entonces los encargados de seguridad caen en omisión cuando se trata de salvaguardar la paz y el orden público. Cada vez es más visible que este gabinete de seguridad no le esta rindiendo los resultados esperados al presidente Enrique Peña Nieto y lo peor es que le están pasando ya la factura al Jefe del Ejecutivo al que le cuelgan o intentan colgarle todos los milagritos en este lamentable tema de los normalistas desaparecidos. ¿Es una gran crisis? Sin duda, pero hasta no ver al ex gobernador Angel Aguirre Rivero y toda la camarilla de autoridades omisas en el tema rindiendo cuentas, la permisividad de los cuerpos de seguridad y la falta de justicia seguirán avivando el fuego de este asunto que si bien no se ha salido de las manos… está en la ruta. Les comparto nuestro correo electrónico: jordymx@hotmail.com y en twitter nos puedes encontrar como: @JorgeLeyva_ 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

El nombre del juego se llama: acuerdos

28 de noviembre de 2012
La Agenda Setting
El nombre del juego se llama: acuerdos

Jorge A. Leyva

Nadie gana solo, nadie puede solo. Es cierto que para avanzar en este país, -sí en verdad eso es lo que se pretende-, se deben lograr acuerdos reales que permitan la gobernabilidad sí, pero sobre todo que permitan avanzar en los asuntos claves que han detenido el desarrollo de nuestro querido México. Los revanchismos políticos de uno y otro partido han sumido a México en un estancamiento tal, que las grandes reformas que se necesitan no se han logrado. El país luce obsoleto en muchas áreas, tenemos que sentar las bases de un andamiaje para lograr un México moderno, competitivo en el concierto de las naciones. Las señales son claras porque el país en muchas áreas estratégicas está convulsionado. Y muchos países ya nos han rebasado. Ni el tan anhelado cambio de régimen en dos sexenios panistas pudo darle esperanza a la depresión social que tenemos hoy por hoy en nuestro país. Las asignaturas pendientes desafortunadamente son muchas y lo que es peor, cortinas de humo fueron la constante de Vicente Fox y de Felipe Calderón que no pudieron con el paquete. No supieron, nunca tuvieron la inteligencia real de concretar acuerdos y las grandes reformas todavía las seguimos esperando pacientemente. La enchilada completa no se dio. No hubo presidente del empleo. No existieron reformas estructurales. Lo más delicado es que el tejido social se sigue quebrantando mientras los partidos siguen peleando por un México como si fuera botín político.

Y mientras en México somos muy pacientes y hasta felices, si nos atenemos a la encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía que nos dice también de manera alegre también determinó que el 83.4 por ciento de la población está satisfecha o moderadamente satisfecha con su vida. Pues ¡Caray! Ahora resulta que ante esta violencia y crisis que se vive en México, los mexicanos somos muy optimistas. Felices aunque nuestro entorno nos muestre otra cara. ¿A tanto llega nuestro masoquismo? Por eso viene bien saber que a petición del presidente electo, Enrique Peña Nieto, la Comisión Política Permanente del PRI haya autorizado al presidente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, iniciar negociaciones con las principales fuerzas políticas del país y con las diversas organizaciones de la sociedad civil, a fin de alcanzar un gran Acuerdo Nacional en favor de la gobernabilidad y las reformas que necesita México.

Porque más allá de botines políticos está nuestro México. Este país aguanta todo pero sigue en espera. En espera de los acuerdos porque los ciudadanos pedimos, exigimos que las principales fuerzas políticas se pongan de acuerdo por el bien de esta convulsionada Nación. Acuerdos, acuerdos y más acuerdos son necesarios para hacer viables las reformas que se requieren para impulsar el progreso del país y condiciones de mayor equidad y justicia social para los mexicanos. Así de simple. Por eso la consolidación de un gran Acuerdo Nacional será la palanca fundamental para impulsar el progreso nacional bajo la presidencia de Enrique Peña Nieto. Y como bien expresó Pedro Joaquín Coldwell se debe dejar atrás las campañas políticas, si se debe discutir y confrontar de idea, programas, pero ahora corresponde unirse en lo esencial. Gustavo Madero presidente nacional del PAN ha llamado a construir un proyecto que fije los cimientos de un mejor futuro para los mexicanos, impulsar pues una agenda común para el desarrollo económico, social, político, cultural y democrático de nuestro país. Jesús Zambrano también le ha entrado al toro por los cuernos y a nombre de PRD afirma que intentarán alcanzar un gran acuerdo nacional mediante el cual se pacte una agenda común de temas trascendentales que transformen a fondo las políticas públicas que han generado pobreza, y crisis en muchos sectores del país.

Sin duda México requiere una transformación a fondo de las políticas públicas que han generado pobreza, desigualdad y crisis en muchos sectores y en esa agenda deben, tienen que participar todas las fuerzas políticas del país. No hay más. El nombre del juego se llama: acuerdos. Les comparto nuestro correo electrónico: jordymx@hotmail.com y en twitter nos puedes encontrar como: @Jorge__Leyva