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jueves, 5 de marzo de 2020

Llegó marzo y habrá Superluna, Equinoccio de primavera y varios eventos astronómicos más

Llegó Marzo y en la agenda de este mes hay nuevos eventos astronómicos en donde podrás disfrutar de la segunda Superluna del año este 9 de marzo y el Equinoccio de Primavera el 21 del mismo mes.


Aquí la agenda de eventos astronómicos

Lunes 9 de marzo. Ese día llegará la segunda Superluna de 2020, en donde se verá más grande de lo habitual, al situarse más cerca de la Tierra. Cuando la concavidad de la parte luminosa de la Luna logra verse en la totalidad de una de sus caras, hasta formar un círculo.

Martes 17 de marzo. El tránsito de doble sombra en Júpiter. Las pequeñas sombras negras redondas proyectadas por las cuatro lunas de Júpiter se hacen visibles en los telescopios ordinarios mientras cruzan (o transitan) el disco del planeta. El martes 17 de marzo, los observadores ubicados desde el este de Rusia, Japón y el sur hasta Australia pueden ver dos de esas sombras en Júpiter al mismo tiempo.

Miércoles 18 de marzo. En este día los fanáticos de la astronomía podrán disfrutar de la conjunción de la Luna y Marte, que solo podrá ser fotografiada desde una pequeña parte del planeta.

Viernes 20 de marzo. Con la llegada del Equinoccio Primavera, el día 20, podremos disfrutar del momento en que el Sol 'cruza' el ecuador de la Tierra pasando del hemisferio sur al hemisferio norte. Los días y las noches son de igual duración. El sol sale hacia el este y se pone hacia el oeste.

Sábado 21 de marzo. Durante el amanecer de este día, la Luna tendrá una alineación con Saturno.

Lunes 23 de marzo. Este día se podrá fotografiar el planeta Mercurio en máxima elongación (mayor separación del Sol) oeste, un fenómeno que se repite aproximadamente una vez cada 3-4 meses. El martes 24 alcanzará su mayor ángulo de 28 grados desde el Sol, y la máxima visibilidad.

Esperemos cielos despejados para que puedas disfrutarlos. ¿Y tú ya estas listo para estos eventos? 


martes, 5 de noviembre de 2019

¡Hay que verlo! El tránsito de Mercurio entre la Tierra y el Sol será visible en varias partes del mundo

El próximo lunes 11 de noviembre ocurrirá el Tránsito de Mercurio, un evento astronómico poco frecuente, pero que podrá ser visto en varias partes del mundo, incluyendo México, así lo confirmaron especialistas del Instituto de Astronomía de la Ciudad de México.

“Con un telescopio con 20 veces de aumento (20X) y con filtro solar se podrá observar cómo Mercurio transita sobre el Sol. Se identificará como una especie de punto o lunar sobre la superficie solar”, detalló el astrónomo Eddie Salazar Gamboa.

Se calcula que el evento podrá ser visto en México a partir de las 06:35 am, cerca de las 09:36 el planeta se encontrará pasando el centro del Sol y para las 12:04 continuará su órbita fuera de vista. ¿Y tu lo verás?

lunes, 7 de octubre de 2019

Mercurio pasará delante del Sol y se podrá ver este maravilloso fenómeno astronómico

En México se podrá ver el paso de Mercurio delante del Sol, un evento que no se registraba desde mayo de 2016 y que no se volverá a repetir hasta noviembre del año 2032. La fecha es el próximo 11 de noviembre y sin duda se trata de uno de los días más importantes en la agenda astronómica, pues con un telescopio con filtro solar se podrá observar el paso de dicho planeta por el astro.

Aproximadamente cerca de las 09:36 horas, Mercurio estaría pasando justo por el centro de la estrella que sustenta el sistema solar y a las 12:04 ya saldría de la trayectoria y aunque seguirá rotando el Sol al igual que la Tierra, ya no será posible verlo con el telescopio, indicaron especialistas del Instituto de Astronomía de la ciudad de México.

Para ver el fenómeno es importante usar lentes y equipo adecuado para observarlo, pues la radiación solar puede causar daños permanentes a la visión. Por otro lado, antes del paso de Mercurio, en Yucatán se dará el descenso lunar de Kukulkán, en el edificio prehispánico conocido como “El Castillo” en Chichén Itzá.

Esto será el próximo 13 de octubre, cuando la luz de la luna deberá formar los siete triángulos que semejan ser el cuerpo de la gran serpiente emplumada, como lo hace el sol durante cada equinoccio de primavera, por eso se le denomina “Kukulkán lunar”. El fenómeno fue descubierto por Eddie Salazar Gamboa y el extinto arqueólogo Víctor Segovia Pinto hace unos 26 años.

Ambos coincidían en que si había un descenso solar, también habría un descenso lunar y lo acreditaron con sus cálculos y el estudio de la antigua astronomía maya.

domingo, 19 de mayo de 2019

Las razones de porqué la Luna está reduciendo su tamaño

Hace medio siglo, los astronautas del proyecto Apolo dejaron sismógrafos de corta vida en la superficie lunar y descubrieron que la Luna estaba viva y activa. Algunos temblores que ocurrían en lugares profundos por debajo de la superficie probablemente eran causados por la atracción gravitacional de la Tierra. Otros eran vibraciones causadas por el impacto de meteoritos. Y otros eran el resultado de la expansión de la superficie congelada de la Luna cada dos semanas cuando el sol se elevaba.

También había lunamotos —movimientos sísmicos lunares— superficiales, registrados a tan solo unos kilómetros de la superficie. A diferencia de otras categorías de sismos, estas convulsiones no podían ser explicadas de manera satisfactoria. Sin embargo, un estudio publicado el 13 de mayo en Nature Geoscience indica que fueron generados a través de una miríada de fallas jóvenes por una combinación de calor interno que escapa y la atracción grativacional de la Tierra.

El descubrimiento sugiere que la Luna todavía está tectónicamente activa y presenta la posibilidad de que futuras bases lunares puedan ser vulnerables a los terremotos superficiales en la Luna. También genera cuestionamientos sobre la evolución de la Luna. La Luna, que probablemente nació a partir de un impacto violento ocurrido hace cuatro mil millones de años, tiene tan solo un cuarto del radio de la Tierra. Su tamaño diminuto llevó a la creencia de que cualquier calor interno debió haber escapado al espacio hace muchos años. Como resultado, el motor de la mayoría de la actividad geológica principal debió haberse apagado. Sin embargo, esta nueva evidencia indica que todavía no concluye.

Thomas Watters, un geocientífico planetario en el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Instituto Smithsoniano y autor principal del estudio, dijo que el hallazgo “se burla de la sabiduría convencional de cómo los cuerpos rocosos se enfrían”. Entre 1969 y 1977, los sismógrafos en los lugares de alunizaje de cuatro misiones Apolo registraron veintiocho terremotos superficiales. Sin embargo, en parte porque los instrumentos no fueron colocados en los lugares ideales, el método usado para determinar las ubicaciones de los lunamotos estaba lleno de incertidumbre.

Con la ayuda de un algoritmo diseñado especialmente para ello llamado LOCSMITH, el equipo de Watters usó esa incertidumbre para determinar de manera más precisa donde se originaban los movimientos sísmicos. Descubrieron que varios terremotos superficiales en la Luna ocurrieron cerca de los lugares de la falla joven detectada por el orbitador de la NASA.

El equipo también simuló las sacudidas en la superficie causadas por esos sismos, y descubrieron que la sacudida fuerte se extendía hasta más de 30 kilómetros desde las fallas. Ocho de los epicentros de los terremotos en la Luna se encontraban dentro de este rango de distancia, lo cual indica que los movimientos sísmicos fueron creados por las fallas jóvenes.

Estas fallas pertenecen a una categoría conocida como fallas de cabalgamiento, en las cuales un bloque geológico se desliza hacia arriba en contra de la gravedad cuando la región circundante es aplastada. Las fallas de cabalgamiento de la Luna son una señal de que el satélite entero se está contrayendo a medida que pierde calor interno, se enfría y se encoge; Mercurio atraviesa un proceso similar. Esta evidencia indica que la Luna está “técnicamente activa”, concluyó el estudio. Anna Horleston, una sismóloga planetaria e integrante de la misión InSight a Marte —que recientemente detectó su primer sismo— dijo que los datos del estudio lucen sólidos, pero “sería asombroso poner más sismógrafos en la Luna y probar esto de adecuadamente”.