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martes, 9 de junio de 2020

Los chinos mintieron o lo ocultaron, el coronavirus se propagaba desde agosto del 2019: Harvard

El Covid-19 pudo estar propagándose en China desde agosto de 2019, según reveló una investigación de la Facultad de Medicina de Harvard basada en el análisis de 111 imágenes por satélite de los patrones de viaje de los hospitales y datos de los motores de búsqueda de Internet.

“El aumento del tráfico hospitalario y los datos de búsqueda de síntomas en Wuhan precedieron al inicio documentado de la pandemia de SARS-CoV-2 en diciembre de 2019”, refiere la investigación de la prestigiosa universidad norteamericana y agrega: “Aunque no podemos confirmar si el aumento de volumen estaba directamente relacionado con el nuevo virus, nuestras pruebas apoyan otros trabajos recientes que muestran que la aparición ocurrió antes de la identificación en el mercado de marisco de Huanan”.

De acuerdo a aquella casa de estudios basada en Boston, “estos hallazgos también corroboran la hipótesis de que el virus surgió de forma natural en el sur de China y que potencialmente ya estaba circulando en el momento del brote de Wuhan”.

“En agosto identificamos un aumento único en las búsquedas del término diarrea que no se había visto en las temporadas de gripe anteriores ni se reflejaba en los datos de búsqueda sobre tos”, de acuerdo con la investigación. El informe de Harvard lleva la firma de Elaine Nsoesie, Benjamin Rader, Yiyao L. Barnoon, Lauren Goodwin y John S. Brownstein.

“La pandemia global de COVID-19 se relacionó originalmente con un evento de propagación zoonótica en el mercado de mariscos Huanan de Wuhan en noviembre o diciembre de 2019. Sin embargo, la evidencia reciente sugiere que el virus puede haber estado circulando en el momento del brote”. “Utilizamos flujos de datos previamente validados (imágenes satelitales de los estacionamientos de hospitales y consultas de búsqueda de Baidu sobre términos relacionados con enfermedades) para investigar esta posibilidad”, agregan los científicos.

A partir de los datos analizados, los investigadores señalaron que observaron “una tendencia al alza en el tráfico hospitalario y el volumen de búsqueda que comienza a fines del verano y principios del otoño de 2019. Si bien las consultas sobre los síntomas respiratorios ‘tos’ muestran fluctuaciones estacionales que coinciden con las temporadas anuales de influenza, la de ‘diarrea’ es un síntoma más específico de COVID-19 y solo muestra una asociación con la epidemia actual. El aumento de ambas señales precede al inicio documentado de la pandemia COVID-19 en diciembre, destacando el valor de las nuevas fuentes digitales para la vigilancia de los patógenos emergentes”.

“Aunque sorprendente, este hallazgo se alinea con el reconocimiento reciente de que los síntomas gastrointestinales son una característica única de la enfermedad COVID19 y pueden ser la principal queja de una proporción significativa de pacientes que se presentan. Este aumento de búsqueda de síntomas es seguido por un aumento en el tráfico de estacionamiento de hospitales en octubre”, dicen los especialistas.

Beijing lo ha negado

El régimen chino siempre señaló que el virus comenzó en un mercado húmedo de la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei, en diciembre último. Sin embargo, todos los indicios muestran que Beijing ocultó en un primer momento el brote epidemiológico que terminó por convertirse en pandemia contagiando a millones de personas en el mundo y matando a cientos de miles.

No fue el único hecho que coloca al régimen no democrático en el ojo de las acusaciones. Durante enero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) elogió públicamente a China por lo que describió como una rápida respuesta al nuevo coronavirus, y agradeció al gobierno chino que compartiera “de inmediato” el genoma del virus, cosa que el presidente Donald Trump a criticado e incluso llevó a sacar a Estados Unidos de la OMS

Las autoridades sanitarias sólo compartieron la información del genoma después de que un laboratorio chino lo publicara en un sitio web de virología el 11 de enero. Incluso entonces, China se demoró al menos otras dos semanas antes de proporcionar a la OMS los detalles que necesitaba, según grabaciones de varias reuniones internas celebradas en enero por la agencia de salud de Naciones Unidas. La demora se produjo en una época en la que quizá podría haberse frenado el brote de forma considerable.

sábado, 30 de mayo de 2020

Hace diez años un profesor de biología invirtió en empresa de biotecnología, hoy Timothy Springer es millonario

Timothy Springer es un inmunólogo y profesor de la Facultad de Medicina de Harvard, hace más de diez invirtió en una compañía incipiente de biotecnología. El resultado actual de esa apuesta, es una compañía ubicada en Cambridge, Massachusetts llamada Moderna Therapeutics y hoy es multimillonario.

Las acciones de Moderna, que trabaja en una vacuna para el Covid-19 -actualmente se realizan los ensayos clínicos en humanos-, subieron más del 12% esta semana, contrarrestando la caída general en el mercado de valores. Ese aumento ha convertido a Springer en multimillonario: Forbes estima que actualmente tiene una fortuna de 1,000 millones de dólares (mdd) en función de su participación del 3.5% en Moderna y también coopera en tres equipos de biotecnología más pequeños.


“Mi filosofía es invertir en lo que sabes, soy un científico de corazón y me encanta descubrir cosas ”, dijo Springer, de 72 años, a Forbes. “Muchos científicos crean empresas, pero pocos tienen éxito. Yo soy un inversor activo y también un científico muy riguroso, y es por eso que tengo un promedio de bateo muy alto”.

Esta semana Moderna anunció que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aceleró su proyecto de vacuna del Covid-19, dando un impulso al esfuerzo de la empresa para desarrollar la primera cura contra la enfermedad. Recordemos que Moderna fue la primera compañía en comenzar los ensayos en humanos de su vacuna, el 16 de marzo en Seattle, por lo que sus acciones han triplicado su valor desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al coronavirus como pandemia. El crecimiento vertiginoso ya había posicionado a otro multimillonario de Moderna – se trata del CEO Stéphane Bancel, quien cuenta con un valor estimado de  2,100 mdd–.

Además de ser un inversionista multimillonario en biotecnología, Springer es profesor de química biológica y farmacología molecular en la Facultad de Medicina de Harvard, quien comenzó a enseñar en 1977 y actualmente es mentor de estudiantes postdoctorales en su laboratorio.

En su investigación como inmunólogo en Harvard, Springer descubrió moléculas asociadas a la función linfocitaria, lo que condujo al desarrollo de varios medicamentos basados en anticuerpos aprobados por la FDA. En 1993 realizó su primera incursión en el espíritu empresarial cuando fundó el equipo de biotecnología LeukoSite, que hizo público en 1998 y un año después vendió a Millennium Pharmaceuticals en un acuerdo de 635 mdd; Springer obtuvo alrededor de 100 mdd en acciones de Millennium.

Para 2010, Springer fue un inversor fundador de Moderna, cuando destinó aproximadamente de 5 mdd en la compañía. Una década después, esa inversión inicial vale casi 870 mdd. Sin embargo, mucho antes de que el Covid-19 apareciera en la escena, Springer ya pensaba en cómo la innovadora tecnología de ARNm de la compañía podría ayudar en el desarrollo de vacunas.

“Desde el principio tuvimos la idea de que podría usarse para la preparación y aplicación en una pandemia”, dice Springer. “Es por eso que invertimos en realizar ensayos en humanos con diferentes tipos de influenza, los que normalmente no se ven en epidemias, pero que podrían surgir y comenzar una nueva pandemia. Todo el tiempo, estuvimos al tanto de este tipo de escenario”.

Sin inmutarse por su nueva riqueza, Springer todavía monta su bicicleta para trabajar todos los días en Cambridge, Massachusetts, donde realiza investigaciones en su laboratorio. Su único lujo, dice Springer, es su hogar. “Me gusta la jardinería y la recolección de rocas … No necesito el dinero, tengo un estilo de vida académico”.

De igual forma usa su fortuna para retribuir a la comunidad científica: en 2017, donó 10 mdd para establecer el Instituto para la Innovación en Proteínas (una organización independiente sin fines de lucro) dedicado a investigar la ciencia de las proteínas y ayudar a los empresarios de biotecnología a desarrollar sus ideas.

Por su parte, Springer es optimista de que el sector biotecnológico continuará su rápido crecimiento incluso una vez que la pandemia haya desaparecido. “Antes, estábamos vilipendiados por cobrar demasiado por las medicinas… sin embargo, ahora, todos son muy conscientes de que la biotecnología viene al rescate”, dice Springer. “La biotecnología es muy prometedora para nuevos medicamentos, y la fe que provoca está justificada”, expuso.
Con información de Forbes.

domingo, 12 de enero de 2020

Aumenta tu esperanza de vida diez años con estos sencillos hábitos

Mantener esto cinco hábitos saludables: adherirse a una dieta saludable, hacer ejercicio regularmente, mantener un peso corporal saludable, no beber demasiado alcohol y no fumar, puede aumentar los años de vida libre de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y cáncer según las conclusiones de una nueva investigación a cargo de expertos de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos.

Los resultados del trabajo, que ha sido publicado 'The British Medical Journal' y que incluyó datos de 73.196 enfermeras registradas en el Estudio de Salud de Enfermeras de Estados Unidos y 38.366 profesionales de la salud masculinos del Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud correspondientes a un período de 34 años, concluye que el número de años adicionales libres de enfermedad sería de alrededor de 7,6 para los hombres y 10 para las mujeres, en comparación con los participantes sin factores de estilo de vida de bajo riesgo.

"Estudios anteriores han encontrado que seguir un estilo de vida saludable mejora la esperanza de vida en general y reduce el riesgo de enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer, pero pocos estudios han analizado los efectos de los factores de estilo de vida en la esperanza de vida libre de tales enfermedades", explica Yanping Li, primer investigador y científico del Departamento de Nutrición de la Escuela de Medicina de Harvard. "Este estudio proporciona una fuerte evidencia de que seguir un estilo de vida saludable puede extender sustancialmente los años que una persona vive libre de enfermedades", añade.

Hábitos saludables y esperanza de vida

Y es ahí donde efectivamente radica la novedad ya que adherirse a una dieta saludable, hacer ejercicio regularmente (al menos 30 minutos al día), mantener un peso corporal saludable, no beber demasiado alcohol y no fumar no dejan de ser factores ampliamente aceptados como reductores del riesgo de sufrir determinadas enfermedades, pero no es menos cierto que quizá no se habían cuantificado sus beneficios en relación con la esperanza de vida hasta la fecha.

Principales conclusiones del estudio de Harvard

Después de ajustar por edad, origen étnico, historial médico familiar y otros factores potencialmente influyentes, los investigadores extrañeron las siguientes conclusiones:

La esperanza de vida libre de cáncer, enfermedades cardiovasculares y diabetes a los 50 años fue de 24 años para las mujeres que no adoptaron factores de estilo de vida de bajo riesgo, y 34 años para las mujeres que adoptó cuatro o cinco factores de bajo riesgo.


La esperanza de vida libre de cualquiera de estas enfermedades crónicas fue de 24 años entre los hombres que no adoptaron factores de estilo de vida de bajo riesgo y 31 años en los hombres que adoptaron cuatro o cinco factores de estilo de vida de bajo riesgo.

Las mujeres con cuatro o cinco factores de estilo de vida de bajo riesgo tenían 10,6 años más de esperanza de vida libre de las principales enfermedades crónicas que las mujeres con cero factores de estilo de vida de bajo riesgo.

Mientras que los hombres obtuvieron 7,6 años más de esperanza de vida libre de enfermedades crónicas mayores que aquellas con cero factores de estilo de vida de bajo riesgo.

Los hombres que fumaban mucho (15 o más cigarrillos al día) u hombres y mujeres obesos (índice de masa corporal de 30 o más) tenían la menor proporción (75% o menos) de esperanza de vida libre de enfermedad a los 50 años.

Los investigadores de la prestigiosa institución universitaria inciden en el hecho de que se trata de un trabajo observacional, por lo que no se puede establecer la causa, pero los datos recabados por los científicos cubrieron a un gran número de personas con una evaluación detallada y repetida de los factores del estilo de vida durante un largo período de seguimiento por lo que tampoco hay que desmerecer las conclusiones.


lunes, 21 de octubre de 2019

La actividad neuronal excesiva haría que vivamos menos, revela un nuevo estudio

La actividad excesiva de nuestro cerebro, contrariamente a lo pensado hasta ahora, puede hacer que vivamos menos tiempo, por lo menos así lo afirma un estudio llevado a cabo por Investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard, Estados Unidos publicado en la revista Nature,

Los investigadores analizaron tejido cerebral donado de personas fallecidas con edades que iban desde los 60 y 70 años hasta los que llegaron a vivir hasta los 100 años o más. Descubrieron que aquellos que murieron antes de los 80 años tenían niveles más bajos de una proteína denominada REST en sus cerebros.

Esta proteína, que amortigua los genes involucrados en excitación neuronal y que se ha demostrado que es un protector contra el Alzheimer, estaba más presente en aquellos individuos que vivieron más años.

Vivir más relajados

Como no estaban seguros de si REST protegía a la gente de la muerte o era sólo un signo de un mayor envejecimiento y ante la imposibilidad de medir esta proteína en personas vivas, los científicos comenzaron a experimentar en gusanos y ratones para probar si jugaba un papel en el alargamiento de la vida. En la vejez hay una actividad neuronal aberrante o perjudicial que hace que el cerebro sea menos eficiente.

Así, demostraron que se podía extender la vida útil de los gusanos y ratones incrementando la actividad de la proteína REST, ya que reducía los niveles de excitación neuronal y actividad sináptica en el cerebro. El bloqueo de esta proteína provocó el efecto contrario: incremento de los niveles de actividad neuronal.

Los investigadores han aclarado que la actividad cerebral excesiva puede reflejarse de múltiples maneras, desde una contracción muscular hasta un cambio de humor o de pensamiento. No está claro en el estudio si los pensamientos, la personalidad o el comportamiento de una persona afectan a su longevidad o de la manera en que lo hacen.

Bruce Yankner, profesor de Genética y Neurología en la Escuela de Medicina de Harvard y que ha dirigido el estudio, ha afirmado que su laboratorio ya está haciendo un seguimiento para ver si atacar REST con medicamentos podría conducir a nuevas formas de tratar enfermedades neurodegenerativas o el envejecimiento mismo.

¿Se podría alargar la vida?

"Esta línea de investigación también podría ser de interés al tratar de comprender cómo las intervenciones alternativas como la meditación, que afecta los ritmos neuronales, podrían funcionar como un tratamiento para la pérdida temprana de memoria", ha indicado Yankner. En pruebas con cadáveres, descubrieron que los que tenían niveles más bajos de REST habían vivido menos

Yankner ha alabado la investigación: "Creo que con nuestro estudio se demuestra que con el envejecimiento, hay una actividad neuronal aberrante o perjudicial que no solo hace que el cerebro sea menos eficiente, sino que es perjudicial para la fisiología de la persona o el animal, y como resultado reduce la vida útil".

“Creo que esta hiperactividad, esta excitación fuera de control, no es buena para el cerebro. Quieres que tus neuronas estén activas, cuándo y dónde tú quieres que estén activas, no que simplemente se activen", señaló a The Washington Post Cynthia Kenyon, vicepresidenta de investigación del envejecimiento en Calico Labs, que elogió el estudio pero cree que el sistema nervioso es solo uno de los muchos tejidos que influyen en la vida.